Barcelona es una bella ciudad atrapada entre el mar Mediterráneo y el parque natural de Collserola. Es una urbe cosmopolita con algo más de un millón y medio de habitantes que disfrutan de temperaturas cálidas en verano y suaves en invierno.
Sus ciudadanos encontrarán la nieve a una hora y media en coche, en las montañas de los Pirineos catalanes y de Andorra. No obstante, recomiendo visitar la ciudad en época primaveral o veraniega, ya que los días son más largos y podremos disfrutar de un ambiente más agradable en la calle, en la playa y en las terracitas de los bares.
Entre los lugares de interés, desatacar el paseo marítimo, el parque de la ciudadela, el zoológico, la Sagrada Familia, el parque Güell de Gaudí, el parque de atracciones del Tibidabo, las fuentes de Montjuic, el estadio olímpico, Las Ramblas, el parque del laberinto, toda su oferta comercial y el parque natural de Collserola, apto para ir en bici y darse un paseo bajo una buena arboleda.
Para mí, lo único malo es la cantidad de gente que hay. Muchas veces es imposible andar en línea recta porque hay que ir esquivando a las personas, o hablar con un tono normal de voz a causa del ruido de los coches. Hay mucho tráfico tráfico y contaminación. Es posible que tal cúmulo de gente sea el motivo del carácter desconfiado de sus gentes o, al menos, así me lo ha parecido. Por eso pienso que es un lugar óptimo para visitar como turista pero incómodo para vivir. Seguro que hay opiniones para todos los gustos.






